recomendaciones colegioEl curso escolar comenzó el pasado 8 de septiembre y, con él, la necesidad de que los centros educativos tengan en cuenta las necesidades específicas de los niños y niñas que conviven con enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas (ERYMES). Estos primeros días son clave para garantizar una adaptación adecuada y prevenir problemas que puedan afectar a su bienestar y desarrollo académico.

Desde la Liga Reumatológica Española (LIRE) hemos elaborado una serie de recomendaciones dirigidas a centros educativos y familias, que deben ponerse en marcha en las dos primeras semanas de clase.

Acciones inmediatas en el entorno escolar
Es fundamental una reunión de coordinación entre tutores, orientadores y familias para recabar informes médicos actualizados, identificar necesidades específicas (movilidad, dolor, fatiga, sensibilidad al frío) y evaluar de forma rápida la accesibilidad de las aulas, aseos y espacios comunes. Pequeños ajustes iniciales, como disponer de sillas ergonómicas o rampas provisionales, marcan la diferencia desde el primer día.

Comunicación y sensibilización en el centro
El personal educativo y el alumnado deben recibir información sencilla y adaptada a cada edad sobre qué son las ERYMES y cómo afectan en el día a día. Es importante subrayar que el dolor no siempre es visible y fomentar la empatía para evitar estereotipos o situaciones de discriminación. La presentación del coordinador de inclusión, con un horario de atención para familias y estudiantes, refuerza el compromiso del centro.

Adaptaciones académicas desde el primer momento
Entre las medidas más recomendadas están la flexibilización horaria (entradas y salidas escalonadas, descansos entre clases), el acceso a copias digitales de los materiales para reducir el peso en las mochilas y el uso de dispositivos electrónicos cuando hay dolor articular.

Protocolos de apoyo en crisis de dolor o fatiga
Resulta esencial que exista un espacio de descanso accesible y tranquilo, como la enfermería o la biblioteca, así como un registro de incidencias que permita ajustar los apoyos educativos. El contacto directo con la familia ante cualquier empeoramiento debe ser una norma establecida.

Integración social y prevención del acoso
Los primeros días también son decisivos para la integración en el aula. Se recomiendan actividades inclusivas que no requieran esfuerzo físico intenso, el acompañamiento por parte de compañeros voluntarios y una vigilancia activa para prevenir situaciones de acoso escolar, especialmente en los patios o pasillos.

Consejos prácticos para familias
Es recomendable establecer rutinas de sueño y actividad antes de comenzar el curso, comunicar por escrito cualquier cambio en la medicación o síntomas y solicitar una reunión de seguimiento con el tutor antes de que finalice septiembre. También es muy útil contactar con asociaciones de pacientes que pueden ofrecer orientación y apoyo especializado.

Señales de alerta temprana
Entre los signos que deben vigilarse en estas primeras semanas destacan el aumento del dolor o la fatiga, la resistencia a acudir al colegio sin causa aparente y las dificultades para socializar o participar en grupo. Detectarlos a tiempo puede evitar complicaciones mayores.

En LIRE creemos que una buena planificación desde el inicio del curso puede transformar la experiencia escolar de los niños y niñas con ERYMES. Apostamos por una escuela inclusiva donde la salud, la educación y la empatía caminen de la mano.